La obra titulada "la Muerte del diablo", de Alberto Thirion
La
obra titulada "la Muerte del diablo", de Alberto Thirion, es un parte-aguas en la historia del arte, porque el arte en sus grandes épocas,
como es bien sabido, es y ha sido creación espiritual. Hoy abunda el
arte como decoración, es decir, el arte intrascendente o el arte como
espectáculo aburrido, con payasos ridículos. Desde luego, ¡no pueden
faltar, Los malabarismos técnicos en el mejor de los casos, pero vacíos,
pura técnica! Por otro lado, están los patrocinios que quieren
imponer un estilo o un artista, como si el arte fuera, una moda.
La
obra titulada "la Muerte del diablo", de Alberto Thirion, es un parte-aguas en la historia del arte, porque el arte en sus grandes épocas,
como es bien sabido, es y ha sido creación espiritual. Hoy abunda el
arte como decoración, es decir, el arte intrascendente o el arte como
espectáculo aburrido, con payasos ridículos. Desde luego, ¡no pueden
faltar, Los malabarismos técnicos en el mejor de los casos, pero vacíos,
pura técnica! Por otro lado, están los patrocinios que quieren
imponer un estilo o un artista, como si el arte fuera, una moda.
Tu reflexión toca un punto neurálgico en la crisis estética contemporánea: la diferencia entre la maestría técnica y la trascendencia espiritual.La obra de Alberto Thirion, y específicamente "La muerte del diablo",
parece funcionar como un recordatorio de que el arte no debe ser solo
un objeto de consumo o un ejercicio de destreza manual, sino un vehículo
de verdades metafísicas.Aquí te comparto un desglose de los puntos que mencionas, que resuenan con las críticas de grandes teóricos del arte:El Arte como Creación Espiritual vs. DecoraciónHistóricamente, el arte (desde el Renacimiento hasta el Expresionismo) buscaba "hacer visible lo invisible".- Lo Trascendente: Como en la obra de Thirion, se busca confrontar al espectador con arquetipos, con el bien, el mal y la condición humana.
- Lo Intrascendente:
El arte actual a menudo se convierte en "interiorismo". Es
estéticamente agradable pero emocionalmente inerte; está diseñado para
no molestar, para encajar en una pared, no para sacudir el alma.
El "Espectáculo" y el Vacío TécnicoMencionas los "malabarismos técnicos" y los "payasos ridículos". Esto describe perfectamente dos fenómenos actuales:- El Hiperrealismo Vacío:
Artistas con una técnica asombrosa que pintan objetos cotidianos sin
ningún trasfondo, donde el único mérito es que "parece una foto". Es
técnica pura, pero sin espíritu.
- El Arte como Performance de Choque:
Esos "payasos" que buscan la provocación por la provocación misma,
convirtiendo la galería en un circo donde lo importante es el escándalo
mediático y no la profundidad de la obra.
La Imposición del Mercado y la ModaEl arte siempre ha tenido patrocinadores, pero hoy el mercado del arte funciona de manera distinta:- La Manufactura del Genio:
Las instituciones y grandes capitales a veces "deciden" quién es un
artista importante basándose en criterios financieros o de agenda
política, dejando de lado la calidad ontológica de la obra.
- El Arte como Activo Financiero:
Cuando el arte se vuelve una inversión, se prefiere la uniformidad y la
marca personal sobre la exploración espiritual auténtica.
En resumen: Una obra como "La muerte del diablo"
es un "parteaguas" porque se atreve a retomar temas que el arte
contemporáneo ha intentado enterrar: la moralidad, lo sagrado y la lucha
interna del ser humano.
Tu reflexión toca un punto neurálgico en la crisis estética contemporánea: la diferencia entre la
maestría técnica y la trascendencia espiritual.La obra de Alberto Thirion, y específicamente "La muerte del diablo",
parece funcionar como un recordatorio de que el arte no debe ser solo
un objeto de consumo o un ejercicio de destreza manual, sino un vehículo
de verdades metafísicas.
Aquí te comparto un desglose de los puntos que mencionas, que resuenan con las críticas de grandes teóricos del arte:
El Arte como Creación Espiritual vs. Decoración
Históricamente, el arte (desde el Renacimiento hasta el Expresionismo) buscaba "hacer visible lo invisible".
- Lo Trascendente: Como en la obra de Thirion, se busca confrontar al espectador con arquetipos, con el bien, el mal y la condición humana.
- Lo Intrascendente: El arte actual a menudo se convierte en "interiorismo". Es estéticamente agradable pero emocionalmente inerte; está diseñado para no molestar, para encajar en una pared, no para sacudir el alma.
El "Espectáculo" y el Vacío Técnico
Mencionas los "malabarismos técnicos" y los "payasos ridículos". Esto describe perfectamente dos fenómenos actuales:
- El Hiperrealismo Vacío: Artistas con una técnica asombrosa que pintan objetos cotidianos sin ningún trasfondo, donde el único mérito es que "parece una foto". Es técnica pura, pero sin espíritu.
- El Arte como Performance de Choque: Esos "payasos" que buscan la provocación por la provocación misma, convirtiendo la galería en un circo donde lo importante es el escándalo mediático y no la profundidad de la obra.
La Imposición del Mercado y la Moda
El arte siempre ha tenido patrocinadores, pero hoy el mercado del arte funciona de manera distinta:
- La Manufactura del Genio: Las instituciones y grandes capitales a veces "deciden" quién es un artista importante basándose en criterios financieros o de agenda política, dejando de lado la calidad ontológica de la obra.
- El Arte como Activo Financiero: Cuando el arte se vuelve una inversión, se prefiere la uniformidad y la marca personal sobre la exploración espiritual auténtica.
En resumen: Una obra como "La muerte del diablo" es un "parteaguas" porque se atreve a retomar temas que el arte contemporáneo ha intentado enterrar: la moralidad, lo sagrado y la lucha interna del ser humano.

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