LA CATEDRAL AZUL DE DURANGO
Hay lugares
que no fueron construidos por manos,
sino por la nostalgia.
Esta catedral azul
no pertenece a la tierra.
Flota sobre la niebla
como un pensamiento antiguo
que alguien olvidó rezar.
Sus torres
no buscan el cielo:
lo recuerdan.
Todo alrededor
parece suspendido
en el instante previo
a una revelación.
Los árboles florecen abajo
como pequeñas heridas rosadas
sobre la piel fría del mundo.
Nadie los mira,
y sin embargo continúan ardiendo
en silencio.
Tal vez la eternidad
sea esto:
una montaña azul,
un templo vacío,
y el último jardín
resistiendo al invierno.
Hay una puerta abierta
en el centro de la catedral.
No conduce hacia dentro,
sino hacia la ausencia.
Y aun así,
algo llama desde allí.
No una voz.
No un dios.
No un recuerdo.
Algo más antiguo.
Algo que vive
del otro lado de la belleza.
Esta noche,
la niebla asciende lentamente
como si el mundo quisiera ocultarse
de sí mismo.
Pero las flores permanecen.
Pequeñas lámparas vivas
encendidas contra el fin.
Y la catedral espera.
Azul.
Inmóvil.
Eterna.
%20y%20love.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario